Soy una persona alegre. Últimamente estoy algo triste. Parece difícil discernir entre ambas.
También creo que a veces me autoanalizo demasiado. Ser introspectiva, estar rumiando y parecer absorta en ese estado me resulta cargante, así que he decidido comenzar una rutina que puede que me ayude a salir del bucle.
Hace un mes y poco fui al médico y me recetó unas pastillas, creo que básicamente porque se las pedí. Algunos doctores son tremendamente pasotas. ¿Cómo puedes coger y dar una receta para un medicamento que modifica el cerebro y aplatana las emociones, solo basándote en una conversación de 15 minutos donde bien podría estar actuando e inventando cada palabra? Me refiero a que alguna base más tendrás que buscar, hablar con mi psicóloga o tomarme la tensión. Yo que sé. O quizás debería pasar la prueba del polígrafo antes de que me concedas la libertad de entrar en el país de las maravillas y probar un trocito de una seta.
Porque siendo sinceros, y valga la ironía, podría ser una mentirosa, estar fingiendo y que pareciera a su vez todo lo contrario.
Pero eso ya no importa, porque me he planteado la siguiente cuestión: ¿hasta qué punto quiero yo meterme mierda química en el cuerpo y generar una dependencia que ahora no tengo, sobre todo cuando los efectos secundarios son tan absolutamente desagradables? Y esto teniendo en cuenta que sí, efectivamente ando algo perdida últimamente y emocionalmente tengo picos bajos. Pues creo que no merece la pena.
Así que volviendo al inicio y a esa decisión con la que salgo del bucle: hoy por hoy va a ser que no con el tema de las pastillas. En su lugar voy a pensar conscientemente durante el día en las cosas que hago que me gustan, cambiando mi narrativa a una más positiva que me ayude a entender la vida como un episodio con sentido que me aporte tranquilidad. (si es que eso es posible, lo veremos próximamente. Hay que darle tiempo a ver si funciona. Empecemos por hoy).
Este mediodía he hecho una comida muy rica en poco tiempo y he podido dormir una siesta maravillosa, he trabajado y adoro lo que hago. Ahora voy a estudiar, y sé que se me hace algo cuesta arriba, sobre todo empezar a ponerme, pero también lo disfruto y tengo un objetivo para hacerlo así que eso es otra cosa que agradezco al día. Tener metas y esforzarme por alcanzarlas. También el estar con una persona con la que estoy feliz, a gusto, cómoda y tranquila. Valoro además del día justo este rato de escritura, permitirme reflexionar de cuando en cuando, y también salir de mi cabeza haciendo cosas. La vida es rara, pero en el fondo me gusta, así que como dicen: "A vivir.... que son dos días".
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